jueves, 5 de septiembre de 2013

EL VOLUMEN DE UNA SOMBRA: Presentación




El Volumen de una sombra. Temporada 1ª. Entrega 1ª.
Febrero de 2011



“El Volumen de una sombra” quiere ser una revista literaria sin grandes pretensiones, solamente la de ser divertida y cercana a todo tipo de público. Su difusión se realizará por medio de la red y a ella tendrán acceso todas las personas que lo deseen, totalmente gratis. Al mismo tiempo, quiere ser interactiva, es decir, serán los propios lectores los que, mediante sus participaciones, la irán creando mes a mes y, de esta manera, será como un escaparate para todos los que quieran mostrar al mundo sus creaciones y hacernos partícipes de ellas. Y, como no, también informativa, tanto en el ámbito general del mundo del arte, como del pequeño universo local donde esta página web está ubicada. Así pues, hechas las presentaciones, pasemos a la acción con el deseo de que os sea grata nuestra nueva propuesta.

TEMAS E IDEAS: La página en blanco




La página en blanco
Ancrugon – Febrero 2011 –


La página en blanco es un comienzo, el primer paso, la superficie sobre la resbalan las ideas como en una pista de hielo y las palabras se niegan a aparecer, escondiéndose en los pliegues más recónditos de la memoria… Hay quien la odia o la teme, a muchos les horroriza sus horizontes indefinidos e infinitos, porque la página en blanco es un camino al que no se le conoce el final… una puerta abierta a lo desconocido…

Hubo una vez un pintor que expuso un lienzo totalmente en blanco; un crítico se detiene ante él, mirándolo durante mucho tiempo con aspecto de profundo análisis. El autor, que lo ve, se acerca y le pregunta: “¿Qué opina?...” “¡Impresionante!... – Responde el otro.- ¡Bastante profundo!... ¿Cómo lo ha titulado?” “La huída de los israelitas de Egipto a través del mar Rojo.- Indica el artista.” “Y, ¿dónde está el mar?” “Hombre, - dice el autor con seguridad. – Dios, por intermedio de Moises, lo ha abierto en dos.” “Claro, claro – reflexiona el crítico. - ¿Y los israelitas?” El pintor le mira un tanto sorprendido: “Ya han cruzado… - Responde.” El crítico lo observa todo con mucho más interés, y al rato se atreve a preguntar: “¿Y los egipcios?”…  “¡Por favor! – responde sorprendido el artista. – ¡Es evidente que todavía no han llegado!…”

Eso es la hoja en blanco, como una huída a través de un mar, a través de un universo de imaginación y, por eso mismo, siempre habrá algo en ella que aterra, que intimida… porque no todo el mundo posee el valor suficiente para comenzar esa larga senda que no se sabe bien a dónde llevará.

Hace tiempo, cuando yo era feliz e indocumentado, como diría el bueno de Gabriel García Márquez, el cachondo de nuestro profesor de filosofía nos espetó, como examen, simplemente un tema a desarrollar: DEFINICIÓN DE LA IMAGINACIÓN. Todos, con lo mejor de nuestras voluntades y lo escaso de nuestro entendimiento, llenamos folios y folios de aburrida arenga sin saber muy bien de qué hablar; sin embargo, uno de nuestros compañeros, quien perpetraba los exámenes iluminado por el calor de varios carajillos previos, respondió: “No sé muy bien qué es la imaginación, pero conozco perfectamente en que consiste su ausencia y es simplemente esto:…” Y dejó el resto de la página en blanco… El profesor, realmente impresionado por tanta osadía, le aprobó…

Sin embargo, yo discrepo, sí, no puedo estar más en desacuerdo con ambos, mi compañero y mi profesor, porque una página en blanco no surge por falta de imaginación, sino que la imaginación habita en ella, aún más, ella es la mejor metáfora de la imaginación.

Una página en blanco es la libertad, pues, una vez llena de palabras, va solamente en la dirección que se le indica. Decir que ella es la ausencia de la fantasía es como afirmar que en un violín no hay música y olvidarse de que la culpa no es del objeto, sino del sujeto.

Concluyendo, la página en blanco es una puerta abierta, sin más, que para cruzarla hay que tener un cierto grado de valentía, una pizca de desparpajo y bastante cara dura… porque ella es como una virgen en espera de un amante osado que sea capaz de hacerle conocer los placenteros recovecos del amor. 



Participación


¿Qué opináis vosotros sobre la página en blanco?... ¿Os asusta?... ¿Os agobia tanto vacío por llenar?... ¿Lo consideráis, acaso, un reto?... Escribid vuestras opiniones  en El libro de visitas de la Página en blanco o enviadlas a la dirección de correo electrónico: a_cruzans_gonzalvo@hotmail.com
  

Raúl ha escrito:
16 febrero 2011


Una página en blanco es un puente hacia mundos e historias ficticias que tan buenos ratos nos hacen pasar a los que amamos la lectura. Es un reto, y por tanto tiene unas dificultades que debemos superar. Cuando nos ponemos ante una página en blanco no sabemos cómo empezar, y si finalmente lo logramos nos quedamos sin ideas a los pocos minutos y acabamos rompiendo la hoja enfadados con nuestra falta de imaginación.
Es algo que no debemos hacer, las dificultades surgen a la hora de escribir un texto, pero eso no debe desanimarnos, porque es en esas dificultades en las que se halla lo verdaderamente bonito de la escritura. Debemos pensar que todo lo que hemos leído eran hojas en blanco, sí, antes del famoso "En un lugar de La Mancha..." únicamente había una hoja en blanco, y de ella se sacaron personajes, historias, lugares... De una "simple" hoja en blanco nacieron Macondo y Vetusta; Don Pablos, Max Estrella, Segismundo, Lucanor, Sherezade, Genji, Leopold Bloom y EL Rey de Salem. Si ellos han sido creados de una página en blanco, nosotros también podemos crear personajes y lugares.


Alejandro Monzonís ha escrito:
17 febrero 2011


Una página en blanco no es nada, no dice nada y desde luego no he visto a ninguna mandar sentencias de muerte... Son las páginas escritas las que me aterran. Solamente hay un factor común en todos mis escritos. Los he hecho cuando he necesitado hacerlos y necesito escribir cuando hay algo en mi vida que no funciona del todo bien.
Mírense en el espejo, verán como a lo que realmente temen es a la falta de inspiración y esto nada tiene que ver con una insignificante página en blanco.
Imagínense que hoy han ligado. Después de unas copas, ese hombre o mujer les invita a tomar la última a su casa. Después de jugar con la evidencia, entran en su cuarto... ¿Y ahora me van a decir que a lo que temen es a la cama? Ahora bien, otra cosa es que no se les levante. Pero entonces, si desgraciadamente eso ocurre, no echen la culpa a la cama, la cama ni siquiera se ha movido.
La página en blanco, en definitiva, es un soporte sobre el cual plasmamos nuestros pensamientos e ideas o lo que nos venga en gana. El reto y la genialidad juegan a otro nivel. Evidentemente pueden interpretar la nada, del mismo modo que podemos relacionar el sexo con la cama, pero solamente harán conjeturas ,a mi juicio, carentes de
valor e irreales.
Llénese mi escritorio de páginas en blanco, es más, que todos mis apuntes estén en blanco, ¿Por qué no?, menos tendría que estudiar...




Luis Novella ha escrito:
23 febrero 2011


No se que escribir.
No se que decir.
Es difícil enfrentarse a una página en blanco, cuando no se tiene costumbre de escribir para decir cosas interesantes. Muchas veces se me pasan por la cabeza ideas, que me gustaría que conocieran los demás o dar mi opinión en algún foro, pero al enfrentarme a la página en blanco desisto. Creo que no voy a ser capaz de transmitir de forma clara mis pensamientos o ideas. Ahora que lo estoy intentando, me estoy dando cuenta que no es tan difícil y a lo mejor no utilizo las mejores palabras, pero desde que he empezado ahora, estoy notando que me surgen las ideas y las plasmo en esta página, a lo mejor porque se que lo leerán amigos y eso me da tranquilidad, no lo se.


Victoria ha escrito:
1 Marzo 2011


Hay veces que sientes la necesidad de contar, expresar tus pensamientos, y que complicado es tener delante de ti un papel en blanco, e intentar plasmar en él todos esos sentimientos que ha provocado algo tan sencillo como, una flor al borde de un camino, la sonrisa de un niño, una mano amiga en tu hombro, una palabra de ánimo, o algo que no te ha gustado. No deberíamos tener tanto pudor en expresarlo, tan sólo tenemos que escuchar a nuestro corazón y dejar volar las palabras, así que dejemos volar las palabras.


Ángeles ha escrito:
6 Marzo 2011


George Eliot escribió una vez: "No hay desesperación tan absoluta como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza. Cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse. Sentirse desesperado y tener que recuperar la esperanza"
 
Y es ahí donde para mi, empieza la metáfora. Cuando te sientas delante de una hoja en blanco, sin saber que es lo que va a venir después.
 
Hace un tiempo comentaba con un grupo de amigos que el miedo a la oscuridad no es más que el miedo a lo desconocido manifestándose de una forma cotidiana. Y ese es mi peor miedo. El no poder prever que dirección tomará mi vida, cuáles serán los caminos y a dónde me llevaran. Día a día, me siento a escribir: vivencias personales, sueños nocturnos, sentimientos descontrolados...para intentar hacer frente a esa maldita incógnita de futuro. El ser humano necesita estudiar historia para intentar que no se repita, para encaminar su porvenir de una forma óptima. Yo intento evitar catástrofes peores plasmando y recordando las anteriores. Aunque he de decir, que no suele funcionar.
 
No sé si sé escribir, y la verdad, no me importa. No escribo por que quiero ganar un Nobel. No me expreso para que alguien me lea. No grito para que alguien me oiga. Escribo, me expreso y grito para mi misma. Para nadie más.
 
Y si el eco de mi voz es percibido, podré esperar que el resto de la humanidad me mire raro.


Tomás Budí Ors ha escrito:
2 de abril 2011


La página en blanco no me da miedo. En absoluto. Sino que me incita a escribir algo en ella ya que la posibilidad de plasmar los pensamientos en el papel atrae a cualquiera.
Si tenemos una página en blanco y nos lo tomamos como un reto, la imaginación hace el resto. Muchos al verla dirán que no se les ocurre nada y que no saben que escribir, pero si indagan en su pensamiento, pronto podrán encontrar algo que les haga pensar y meditar y por lo tanto algo para escribir en la página en blanco. Lo que escribes puede hacerte esbozar una sonrisa o una lágrima de tristeza, pero lo que sin duda habrás conseguido será superar el intrigante y sorprendente reto que a todos nos puede plantear la página en blanco.
Si delante de ella dejamos a nuestra mente correr y decir lo que sea enseguida la llenaremos y, antes de darnos cuenta desearemos tener muchas más páginas para escribir nuestros pensamientos, vivencias o emociones antes de tener algo nuevo que hacer.
La página en blanco es una ayuda que todos nosotros deberíamos aceptar porque nos ayudará en muchas cosas, pero sobre todo a una con la que siempre podemos soñar y hacer a nuestra vida cambiar: la imaginación.


David Zarzoso Jiménez ha escrito:
6 de abril 2011


Una página en blanco es como una puerta abierta, no sabes nunca donde vas a parar, pero la curiosidad de cruzar esa puerta puede más que el miedo de no saber donde te llevará. Lo mismo te pasa con una página en blanco, no sabes que poner, como expresarte, que palabras elegir, todo es el miedo de que a las personas que lean esas páginas nos les llegue el mensaje que tu quieres hacerles llegar.
Para mi es difícil escribir en una página en blanco, pero poco a poco he aprendido a escoger las palabras, de expresarme y sobre todo de superar ese miedo de no hacerlo bien, esto último me cuesta más, pero tendré que pensar que es una puerta abierta y que la curiosidad me lleva a cruzarla e investigar, lo mismo haré con una página en blanco.


Mayte Gimeno Aliaga ha escrito:
6 de abril 2011


No creo que las páginas en blanco sean una forma de asustar a nadie, sino más bien una vía de escape para la mente. No es complicado llenarlas, porque si te relajas y te dejas llevar, seguro que te empiezan a llegar a la mente un sinfín de ideas. Siempre hay algo de lo que escribir en una página en blanco, desde algo que te ha pasado y de lo cual te quieres liberar, sea bueno o malo, hasta de tus pensamientos más profundos e íntimos. La página en blanco es como un compañero fiel al que le puedes contar todo lo que quieras porque sabes con certeza que no le va a revelar tus secretos a nadie. Es una forma fácil de desahogarte. No creo que la página en blanco sea un agobio, sino más bien todo lo contrario: una forma de liberarnos de nuestros agobios y preocupaciones; pero quizá sí sea un reto, ya que a veces puede llegar a ser difícil expresar en un papel tus más hondos sentimientos y pensamientos. Son un camino hacia la imaginación, y si nos resulta difícil enfrentarnos a las páginas en blanco, posiblemente sea porque  no utilizamos demasiado esta virtud y la tenemos algo atrofiada. Pero si nos acostumbramos a usarla de forma habitual, llenar una hoja de papel nos resultará tan sencillo como pestañear, incluso nos gustará y nos resultará placentero deshacernos de los aspectos más estresantes de nuestra vida mediante un artilugio tan sencillo como lo es una simple página en blanco. Para mí son una buena forma de evasión para la mente. Una manera eficaz de evadirnos de la realidad cuando no nos sentimos a gusto en ella.


Mario Collado Calvo ha escrito:
7 de abril 2011


La página en blanco no asusta. Te toca pensar, eso sí, antes de escribir en ella,  piensas cosas, muchas, las ordenas para que fluyan tal como lo tienes en tu cabeza y eso sí es difícil. Yo creo que debes y puedes expresarte abiertamente, sin miedo a nada y no lo veo como un reto, sino como la ocasión de reflejar recuerdos del pasado, refrescar emociones, sentimientos de cualquier índole...., hay que mirarla como un lugar donde puedes explayarte, nostalgias que sacan una sonrisa a tu boca.

Si miras hacia el futuro y plasmas en el papel tus intenciones seguro que aparecerán esfuerzos para conseguir las cosas que quieres, propósitos y actitudes.  Siempre podremos dejar huella de recuerdos, de añoranzas, sueños, tu vida o la de otros.


Vicente Miralles Martínez ha escrito:
7 de abril 2011


A mí no me asusta para nada la página en blanco, para mí es una excusa para dejar libre tu imaginación. Para revivir momentos que te hacen sacar tu mejor sonrisa, o tu mayor lágrima, y plasmarlos en papel. O bien inventarte tus propias historietas, donde puedes escribir lo que piensas o lo que quieres oír.
Es un mundo infinito donde tú decides el comienzo y el final. Tú eliges las palabras exactas con las que expresarte y plasmar tus sentimientos, emociones y sobre todo, dar rienda suelta a tu imaginación.
Es la excusa perfecta para aislarte del mundo real, crear tu mundo imaginario, donde podrás elegir escenarios y personajes, situaciones y diálogos, tu vida.
Puede darse el caso en el cual no sepas que poner, ya sea por tu escasa imaginación, o por que esta haya decidido darte la espalda.
Si te ocurre, lo único que has de hacer es relajarte y dejar tu mente en blanco, y después, si tu imaginación empieza a trabajar, seguro que te lloverán un sinfín de ideas en tu mente.
Probablemente tu dificultad a la hora de escribir sea a consecuencia de que no usas tu imaginación lo suficiente. La solución es entrenarla de vez en cuando, ya sea rellenando páginas en blanco con tus ideas mas absurdas, o en exámenes en los que no sepas muy bien lo que poner en las respuestas.
En cuanto la uses frecuentemente, no te resultará ningún problema inventarte una historieta decente.


Adrián Simión Suciu ha escrito:
7 de abril 2011


La pagina en blanco, ¿qué es eso?, porque una vez que piensas, observas y dejas fluir las palabras por tu mente y las plasmas en el papel a través de tu mano la ideas vuelan como si fueran pájaros elevándose en una corriente de aire caliente. La página en blanco que muchos denominan así, es algo único ya que una vez has formado una idea clara de lo que vas a escribir, que puede ser cualquier cosa, como algo que te ha pasado o sufrido, no pasa nada porque con una hoja en blanco te puedes liberar mucho más que con tu mejor amigo, más que con tus hermanos/as pero eso sí, guárdala siempre donde
nunca nadie la encuentre porque si alguien lo hace, lo puede usar en tu contra. La página en blanco es algo único porque si te paras a pensar se te pueden ocurrir muchas mas cosas de las que puedes llegar a escribir porque la mente, una hoja en blanco y un bolígrafo es un mundo mágico.


María Gil Montesinos ha escrito:
8 de abril 2011


Una página en blanco no tiene que referirse a ningún miedo o ausencia de ideas. También se puede tener demasiadas ideas y no saber cual o cómo plasmarla en esa página en blanco. Se pueden tener cientos de ideas inspiradas al simplemente plantearse escribir en una página en blanco. No me causa miedo, ya que las mejores ideas que han pasado por muchas mentes, han surgido de la nada, de una página en blanco. Eso es lo que permite que dejes a tu imaginación y a tu subconsciente trabajar, salir al exterior, manifestarse...Una simple página en blanco es la llave que te abre la puerta a mundos de
sensaciones que desconoces y que se descubren mientras intentas rellenarla.


Gabriel Pérez Pérez ha escrito:
8 de abril 2011


-¿Qué es una página en blanco?
-Hombre, pues no lo sé…, pues una página en blanco.
-Te sugiero que cojas una página en blanco y pongas lo primero que se te ocurra. 
-De acuerdo.
(Ya con la página en blanco delante)
-Mmmm … es que no sé que poner …
¿Por qué nos costará tanto expresarnos ante una página en blanco? Pues no lo sé bien porque desde luego es imposible que no estemos pensando en algo: en un coche, un árbol, un perro… ¿y por qué no lo ponemos? ¡Tú ponlo!, ¡tú ponlo!, ¡no lo dudes! que a partir de ahí ya surgirán más ideas, por ejemplo: 
Coche: Este fin de semana me fui a comprarme un coche, no sé, me apetecía, me dio el “venazo”, y nada más ni nada menos que me compre un Ferrari 599 GTO. ¡Qué cochazo! …
A partir de ahí ya es fácil crear la historia, pero hay que ver los retos que se nos plantean al poner algo en una página en blanco, plasmar sobre el papel lo que queremos expresar.
¿Sabéis?, yo pienso que la página en blanco nos plantea la mejor situación de cómo pensar.
Miren, yo juego a baloncesto y una vez mi padre (una persona a la que admiro mucho y no sólo por ser mi padre) me quiso ayudar a mejorar. Para ello me hizo un ejercicio: me puso de pie , recto de espalda y me dijo :
-Sonríe
-Pero … que sonría, ¿cómo? ¿quieres que sonría de alguna forma en especial?
-¡Tú sonríe!
-(Medio sonriendo) Es que no me sale.
-Ahora pon cara triste
-Pero, “¡jolín!” es que ahora no me sale.
Y me dijo que hiciera lo mismo al revés: 
-Sonríe
E inmediatamente sacó una sonrisa de oreja a oreja.
-Pon cara triste.
Enseguida puso cara entristecida.
-Ponte serio.
Y lo mismo. 
Y me dijo:
-No pienses tanto y actúa más. Sácate de la cabeza esa vocecilla que te dice: ¡hazlo!, ¡no, no lo hagas!, ¡sí, no, espera! ¡Coño actúa!: ahora doy un pase, ahora tiro, ahora hago una finta (mientras hacía los gestos).
Para mí la situación es un símil con la página en blanco: en la página en blanco no sabes qué plasmar y en la situación, cómo actuar; y las palabras que plasmas , un símil con los gestos; y el no saber qué escribir, la indecisión a la hora de actuar; y ese -¡tú ponlo!, ¡tú ponlo!- un símil de ese -¡coño actúa!
Pero creo que si aprendí a no pensar tanto y a actuar, podré aprender a dejar de tener tanta dificultad para escribir y hacer figurar mis ideas, recuerdos, sentimientos, etc., en una página en blanco.


Charo García García ha escrito:
8 de abril 2011


Una página en blanco. Ante todo respeto, mucho respeto. Un ritual que comienza con la necesidad de ir dibujando, una a una, sensaciones vividas o inventadas, reales o ficticias. Escribir. Las palabras que van uniendo una letra tras otra, forman castillos, personajes, vientos leves, sonrisas, llantos. Palabras de colores como la lluvia, planas como la soledad, bailarinas como el otoño. El tecleo tintineante de los dedos sobre cada uno de los caracteres. Las ideas fluyen, la mente despierta, la historia va tomando forma, los personajes se regalan guiños.
Nada de esto sucedería si no existiera ese blanco indefenso de la página vacía, el principio valiente del respeto por lo contado, por lo vivido, por lo expresado.
¡No sé muy bien que hago aquí llenando esta página en blanco!


Estívaliz Rivas Latorre ha escrito:
12 de abril 2011


Una página en blanco es como un mundo vacío y lleno de posibilidades, que puedes llenar con tu imaginación. O también, por ejemplo, una puerta que se abre con un lápiz, un bolígrafo, o lo que sea con tal de que sirva para plasmar en ella cosas que piensas, que te hayan pasado, que te hayas imaginado, tus sentimientos, además de los mundos
que comienzas con un lápiz en la mano y que se desarrollan en tu subconsciente. Por lo tanto, una página en blanco no es sinónimo de vacío ni de falta de ideas, sino de abrir puertas en tu mente y dejar correr todos tus pensamientos.
Pero además de todo lo que se ha nombrado antes, una página en blanco puede también no ser algo que sólo pueda disfrutarlo una sola persona, porque en una hoja en blanco puede incluirse un montón de gente, plasmando todo lo que quieran, sin importar lo que piensen los demás participantes, porque están compartiendo algo importante y esto
les une en lazo muy fuerte. Todo esto, sólo por una página en blanco.


Javier Marín Pérez ha escrito:
12 de abril 2011


Una página en blanco es imaginación creatividad e ilusión que plasma el autor en el dibujo o, en su defecto, su texto en el que al principio la ves tan bonita, ahí tan blanca, pero luego, cuando empiezas a ver el texto que hay en ella y al final queda toda la idea del autor, hay veces que no encontramos ni una hoja en blanco porque todas están escritas y entonces no se nos ocurren historias nuevas que contar, pero enseguida se te van a la mente muchas ideas para ponerlas en tu pagina en blanco que siempre está en el cajón de la mesa esperando a que le imprimas tus ideas.


Rebeca Chover Pérez ha escrito:
4 de mayo 2011


Cuando abro la libreta y veo esa página en blanco, tan aseada y limpia, sólo se me ocurre coger mi bolígrafo preferido y con letra bonita comenzar a escribir las cosas que se me pasan en ese momento por la cabeza o simplemente a veces necesito desahogarme escribiendo los sentimientos que hay en mi corazón, porque en ocasiones llegan a mi
cabeza y lo único que hacen es confundirme.
Cuando termino de escribir y veo que esa página que antes estaba en blanco ahora no cabe ni una coma, me siento contenta y satisfecha de saber que tengo imaginación. Por eso lo mejor que puede hacer una persona que se siente agobiada después de un día muy ajetreado o feliz y contenta por una buena noticia que ha recibido ese día lo mejor que puede hacer es coger una página en blanco y comenzar a escribir hasta que ya no pueda más, porque el escribir transmite paz y tranquilidad.


Alba Escrich Murria ha escrito:
16 de mayo 2011


Una página en blanco, en la vida cotidiana, es como pasar página o como una nueva oportunidad para cambiar. No me asusta una página en blanco, es más, a mi me gustan los retos y me enfado conmigo misma si no los consigo. Cuando tengo que  escribir en una página en blanco me cuesta empezar pero, enseguida me vienen cosas a la cabeza y las escribo. Hay que dejarse llevar por lo que uno piensa. Hay veces que digo: “Ostras ¿pero todo esto sale de mi cabeza?” A mí no me gusta escribir porque no se me da bien, pero al ver esa página en blanco tan vacía pienso: “Tengo que llenarla como sea” y lo consigo, me cuesta pero lo consigo. Eso me da fuerzas para decir “Y ahora otra y otra y otra…” porque las páginas en blanco te incitan a escribir en ellas y a decorarlas con tu imaginación y con tus  sentimientos. Hay que quitarles ese blanco que molesta en  los ojos. Aunque te de vergüenza, hay que expresar tus sentimientos de una forma u otra.


Ainara Delgado Berasategui ha escrito:
16 de mayo 2011


Demasiadas páginas en blanco, demasiadas cosas que llenar, demasiadas cosas vacías a las que no les damos ni la mínima importancia cuando casi siempre son las más importantes, las que más nos llenan, esos pequeños detalles... Pero es que de eso no nos damos cuenta. Sólo nos damos cuenta de lo que nos beneficia directamente a nosotros mismos, nos es indiferente todo aquello que pasa a nuestro alrededor. Pocas veces pensamos en aquellas personas que tienen una página en blanco en su vida que nadie quiere pintar de vivos colores.  ¿Y qué pasa?, que los días pasan rápidos, uno tras otro, las páginas en blanco vuelan, pasan por delante de ti una y otra vez, las dejas pasar sin saber aprovecharlas al máximo como se debe de hacer. Pasan, y cuando ya lo han hecho, te das cuenta, te das cuenta de que no debes dejar de pasar ni una más. Te das cuenta, de que en esta vida, hay más páginas negras que en blanco.


Lucía Larriba ha escrito:
18 de mayo 2011


Cuando veo esa página en blanco, recuerdo todos y cada uno de esos momentos que parecen olvidados o inacabados, simplemente porque no quedaron grabados en esa foto, pero cuando paras a pensar un solo instante te das cuenta que esa página en blanco podrías convertirla en un álbum de fotos lleno de recuerdos maravillosos. Cuando ocurre esto, es cuando verdaderamente te das cuenta que aquellas noches de verano mirando las estrellas en la playa o escuchando el sonido de las olas y de esa fantástica guitarra, no eran unas noches como otras cualquiera, sino que eran unas noches especiales que siempre quedarán en nuestros recuerdos, sin necesidad de tener esa foto que grabe cada uno de los instantes o sin necesidad de ninguna página llena de letras y de historias porque cada uno de esos pequeños detalles que no llegamos a apreciar en aquellas noches son los que ahora nos ayudan a verlo todo como un recuerdo maravilloso que nunca será olvidado por ninguno de nosotros y que recordaremos con tan sólo mirar esa página en blanco.


Miguel Vicent Gimeno ha escrito:
18 de mayo 2011


Después de un día agotador de seis horas metido en el colegio, clase tras clase, llega ese segundo mágico, el sonido de la sirena, la cual indica que hemos acabado un día más de clase. Cierro los libros, los meto en la mochila, recojo la mochila y me marcho cansado a casa, que me recompensa cuando me siento en la mesa a disfrutar de ese manjar que es la comida que me prepara todos los días mi madre, con todo ese cariño de amor de madre a hijo, ya que llevo tres horas sin pegar bocado, o mejor dicho sin recordar que sabor tenía el último bocado del almuerzo. Como, reposo un poco mientras veo las noticias, una si, otra también, todas negativas, paro, crisis, terremotos, guerras, etc..  Después de esa hora, me dirijo a mi cuarto, me siento, abro la mochila, repaso la agenda, jeje, como si no supieras las tareas que tengo que hacer para mañana, pero las leo. Empiezo a leer, “…escribir una redacción”, después instintivamente, abro el segundo cajón de mi escritorio, saco un folio en blanco lo dejo sobre la mesa, cojo uno de los bolis que hay en el estuche y empiezo a pensar, a pensar, a pensar,… cuando lo vuelvo a mirar, me veo con unas gafas de 3D y que el folio en blanco es una pantalla de un videojuego en el cual tengo que buscar la llave para poder empezar a escribir. Hay días que llego del colegio feliz, porque he obtenido una buena nota, ese día la llave me
cuesta muy poco encontrarla, pero hay otros, que por lo contrario no vengo tan contento, esos días tengo que recorrer todos los lugares del videojuego para poder encontrarla, ya que después de tener la llave me entra ese típico escalofrío, ¿Que habrá detrás de la puerta? Abro la puerta, me encuentro en una habitación que es una caja en blanco, en la cual yo soy el constructor, que con mis propias manos puedo crear vida, comienzo a crear, bueno mejor dicho a escribir, escribo una palabra, otra, otra más y sin querer he construido una frase, luego otra frase, otra y otra más, me doy cuentas de que he construido un párrafo, luego otro párrafo, después otro y otro más así hasta que he terminado la redacción, bueno cambio el chip, después de haber ocupado todo el espacio ya no estoy solo en la habitación, tengo una sensación alucinante de que en aquellos centímetros cuadrados de folio en blanco los he convertido en una ciudad para las palabras, cuando acabo, una luz impactante me hace salir de aquel lugar,… vuelvo al
día a día, a la realidad, estoy sentado en la silla de mi cuarto y contemplo que la pagina en blanco está llena y me alegro porque he acabado la redacción que he de presentar mañana.