Querida Nostalgia: Ya sé que tu misión es la que es, ya sé que tú nos torturas sin ninguna intención maligna, que no te regodeas en nuestros sufrimientos por todo lo perdido, que no te solazas en nuestra añoranza de tiempos mejores, que no lo haces por pura maldad… sino que simplemente eres así… No te culpo, pero a veces podrías no tener tan buena memoria, no ser tan perfecta en traernos recuerdos dolorosos con un simple aroma, con una sencilla visión de algo sin importancia, con una inocente melodía… ¡Nos causas tanto dolor!... Sí, querida, porque son esas cosas sencillas, esas a las que en su momento no les dimos importancia, esas que pasaron desapercibidas, las que se aferran a nuestra piel, a nuestros sentidos, a nuestra alma y llenan por entero nuestras vidas… El aroma del pan recién hecho me recuerda la infancia; la dulzura del jazmín me recuerda a mi primer amor; el estribillo de una canción, a mi primer beso; el… ¡Qué más da!, ¡Son tantas pequeñas cosas!......